El lobo de Wall Street (The Wolf Of Wall Street)
Dirección: Martin Scorsese. Guión: Terence Winter, sobre el libro de Jordan Belfort. Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Matthew McConaughey, Margot Robbie, Kyle Chandler, Jon Bernthal, Cristin Milioti, Jon Favreau, Jean Dujardin, Rob Reiner, Joanna Lumley. Duración: 180 m. Año: 2013. Producción: EE.UU.


Si había un director adecuado para contar esta brutal historia de ambiciones y excesos desmedidos ése era Martin Scorsese, que da muestras de estar en plena forma, evidenciando incluso una vitalidad juvenil, a la hora de abordar el auge y caída del inversor sin escrúpulos Jordan Belfort, que desde finales de los años 80 y durante los 90 se dedicó a la estafa masiva con el permiso del sistema financiero estadounidense, mientras mantenía un ritmo de vida al límite entre drogas y bacanales continuas. Sí, señores, ésta fue una historia real. Si el argumento hubiera sido ficticio habría sido despreciado por exagerado. Pero, por encima de todo, "El lobo de Wall Street" cuenta el relato de la fascinación por el dinero y el poder, de alguna manera en la línea de "Uno de los nuestros" (1990), si bien totalmente diferente en cuanto que está presentada no en forma de drama, sino de farsa, género que también creo el más adecuado para acercarnos a la inefable vida del protagonista. En este sentido, Leonardo DiCaprio realiza una impecable interpretación, en consonancia con sus últimas actuaciones ("Django desencadenado" -2012-, Quentin Tarantino; "Origen" -2010-, Christopher Nolan; "Infiltrados" -2006-, Martin Scorsese), y ya se está ganando el Oscar, pero dudo que los miembros políticamente correctos de la Academia le concedan tal honor por esta cáustica descripción del otro american way of life (quizá el único, en realidad). Por su parte, Jonah Hill muestra su mejor versión y Matthew McConaughey confirma su recién adquirido estatus de gran actor (ver "Mud" -2012-, Jeff Nichols) con un memorable (aunque pequeño) papel.
Cinelandia.
Dejando a un lado la amargura de ver cómo un terrorista financiero todavía se beneficia cobrando derechos de autor por llevarse a la gran pantalla su vida y "milagros", imagino que los que amamos el noble arte de contar historias (aunque sean como ésta) le debemos eterna gratitud a Martin Scorsese por hacerlo de una manera tan brillante, poderosa, rítmica, divertida, paródica, grotesca, excesiva, frenética y cuantos adjetivos más queramos añadir, en el mejor sentido de cada término. Apabullante sería el más adecuado, con el único lastre de un metraje que se podía haber recortado eliminando algunas escenas innecesarias (la del rescate en alta mar, por ejemplo); tanto como la exhibición de un Leonardo DiCaprio en el papel protagonista, que debería ser reconocida por la Academia de Hollywood en los inminentes premios que va a entregar (memorables las arengas a sus empleados). Ha vuelto el mejor Scorsese, nervio en estado puro, para mostrarnos a los nuevos mafiosos de nuestros tiempos, lo que sin duda siempre ha sabido hacer bien...

Álex.