Yo te creo (On vous croit)
Dirección: Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys. Guion: Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys. Intérpretes: Myriem Akheddiou, Laurent Capelluto, Natali Broods, Ulysse Goffin, Adèle Pinckaers, Alisa Laub, Marion de Nanteuil, Mounir Ben-Naoum, Béatrice Didier. Duración: 78 m. Año: 2025. Producción: Bélgica.


La precaria e imperfecta situación de la Justicia en todo lo relacionado con los casos de maltrato y abusos en la familia es puesta en evidencia en esta película directa y dura, que nos sumerge completamente en un caso ficcionado pero basado en hechos reales. Como espectadores asistimos de testigos privilegiados a la decisión que se debe tomar en base a declaraciones contrapuestas y estrategias legales, frente a tentaciones judiciales de ponderación salomónica que no tienen por qué ser fieles a la realidad, e incluso pueden ser altamente injustas. Cinematográficamente hablando, la austeridad de la puesta en escena es compensada por la brutal actuación de la protagonista, así como por encuadres que definen a los personajes en momentos cruciales, aunque subyace en su desarrollo una cierta previsibilidad.
Cinelandia.
Meridiano ejemplo de cine de cámara, con el objetivo siempre cerca de los rostros protagonistas y una puesta en escena austera y minimalista, donde el espectador asiste de forma privilegiada a una vista judicial donde debe dirimirse algo más que una custodia de hijos menores entre padres separados, dada la creciente sospecha de que puede haber detrás un terrible caso de abusos sexuales. Y es ahí donde el filme pone el foco, en la trascendencia y dificultad de las decisiones judiciales en este tipo de situaciones tan sensibles que necesariamente tienen que valorar no solo los argumentos legales de las partes (impecables desde un punto de vista profesional los alegatos de los letrados, que evidentemente se deben a sus clientes) sino también la percepción e intuición de lo que oyen y ven, evitando caer en sentencias salomónicas que lejos de contentar a nadie pueden provocar un desastre todavía mayor. Un asunto espinoso que ofrece mucho juego y abre infinitas vías de debate, algo a lo que sin duda coopera este sólido trabajo bien interpretado y escrito que no necesita más para resultar atractivo…
Álex.