All The Invisible Children
(All The Invisible Children)
Director: Mehdi Charef, Emir Kusturica, Spike Lee, Kátia Lund, Jordan y Ridley Scott, Stefano Veneruso y John Woo. Guión: Mehdi Charef, Stribor Kusturica, Cinqué y Joie Lee, Kátia Lund y Eduardo Tripa, Jordan Scott, Diego de Silva y Stefano Veneruso, y Quiang Li.  Intérpretes: Francisco Anawake, Maria Grazia Cucinotta, Damaris Edwards, Vera Fernández, Hazelle Goodman, Hannah Hodson, Wenli Jiang, Wu Jiang, Dusan Krivec, Peppe Lanzetta, Kelly Macdonald, Ernesto Mahieux, Giovanni Mauriello, Coati Mundi, Rosie Pérez, Jake Ritzema, Andre Royo, Qi Ruyi, David Thewlis, Goran R. Vracar, Lanette Ware, Zhao Zhicun. Duración: 124 m. Año: 2005. Nacionalidad: Francia / Italia.


Iniciativa que reúne a varios importantes directores internacionales, cuya presencia ayuda a dar mayor renombre al proyecto, centrado en retratar, desde distintos ángulos y a través de siete cortometrajes, situaciones difíciles de la infancia en todo el mundo. Los resultados son interesantes por la idea misma, aunque irregulares en cuanto a calidad fílmica, a pesar de contener unas cuantas joyas. "Tanza" (Mehdi Charef): la trama gira en torno a la vida de un grupo de infelices niños soldados en el África subsahariana, cuya única tarea es matar. La idea de que la educación pueda solucionar (tal vez) sus problemas es el meollo de este corto que, por lo demás, es demasiado modesto en todos sus planteamientos. "Blue Gypsy" (Emir Kusturica): menos cómico de lo que pudiera parecer, aunque siempre con sus toques surrealistas, Kusturica nos cuenta la historia del niño con una familia que le explota para la mendicidad y el robo y que, por tanto, prefiere estar en la cárcel que en la calle. "Jesus Children Of America" (Spike Lee): últimamente el norteamericano Spike Lee hace oro todo lo que toca y aquí no es una excepción. La historia, entre tierna y dramática, de la niña con sida que debe aprender a convivir con su enfermedad, con su familia que la contagió y con sus compañeros de clase que se ríen de ella es directamente el mejor de todos los cortometrajes del conjunto. "Bilu e Joao" (Kátia Lund): el niño y la niña del título vagan por Sao Paulo recogiendo todo tipo de material para vender y ganarse la vida. Una historia sencilla pero tan real que te llega dentro. "Jonathan" (Jordan y Ridley Scott): la hija de Ridley Scott se pone tras la cámara para contar, de modo un tanto onírico, el tormento de un periodista de guerra por ver la muerte de tantos niños. Pero el resultado es francamente pésimo. "Ciro" (Stefano Veneruso): niños delincuentes en el primer mundo, en una historia también poco convincente. "Song Song And Little Cat" (John Woo): el habitual del cine violento taiwanés John Woo se pone tierno (aunque aporta escenas típicas suyas) para hablar de la niña rica e infeliz y la niña pobre con vida dura pero con espíritu optimista. Muy buen cierre.
Cinelandia.
Conjunto de siete cortometrajes que comparten nudo argumental, situaciones de extrema dureza en las que los protagonistas y afectados son siempre los niños, con objeto de denuncia social (cumplido) y resultado cinematográfico irregular, como suele suceder en estos casos. Vayamos por orden de exhibición, con cada director y su temática. Mehdi Charef-Niños soldados: uno de los peores, técnicamente muy pobre (hay una escena de tiroteo de verguenza ajena) y con un mensaje final de niñez robada y de que la esperanza está en la educación poco creíble y confuso. Emir Kusturica-Niños gitanos ladrones: inconfundible el estilo del director serbio. Su etnia preferida, música zíngara y bastante humor para mostrar a los delincuentes juveniles en el correccional y el desasosegador mensaje de que pudieran estar más protegidos dentro que en la sociedad... Entretenido. Spike Lee-Niños y sida: muy bueno. Durísima historia urbana de enfermedad, drogas, incomprensión y crítica social, pero también de amor por la familia (aunque sea un desastre, como ésta) y de que existen soluciones para salir adelante. No hace falta decir que la ciudad es Nueva York, ¿no? Kátia Lund-Niños y pobreza: un niño y una niña vagando por las calles y favelas de Sao Paulo, recogiendo chatarra y cartones para subsistir. Pobreza, instinto de supervivencia, explotación infantil, pero también vitalidad, optimismo, inocencia. Te hace sentir un privilegiado de nuestra forma de vida. El mejor de todos. Jordan y Ridley Scott-Niños y guerra: experimento familiar (padre-hija), utilizando la infancia como elemento onírico y ensoñador para escapar de los horrores de la guerra en el caso de un reportero atormentado. Han querido ser más originales que el resto y se han quedado a medias. No pasa de curioso. Stefano Veneruso-Niños delincuentes: con el hándicap de repetir argumento con Kusturica, es una historia poco interesante de delincuencia cuasi juvenil con familia desestructurada de fondo y mensaje, también repetido, de niñez perdida que se quiere recuperar. Aburrido, el peor de todos. John Woo-Niños y felicidad: historia cruzada de dos niñas asiáticas, una rica y la otra pobre, para demostrar que la felicidad no depende del status social y que los sueños siempre se cumplen. Registro muy diferente de los filmes de acción que suele rodar, es interesante aunque no me acaba de convencer el toque final almibarado.

Álex.