Hannibal: el origen del mal (Hannibal Rising)
Director: Peter Webber. Guión: Thomas Harris, sobre su propia novela.  Intérpretes: Gaspard Ulliel, Gong Li, Helena Lia Tachovska, Rhys Ifans, Dominic West. Duración: 117 m. Año: 2007. Nacionalidad: EE.UU. / R.U. / Francia.


Es lo que ocurre a veces cuando uno se espera lo peor (o lo mejor), que luego resulta que no era para tanto. Es el caso de esta "Hannibal: el origen del mal", con la que uno creía que ya no podía estirarse más la alargada sombra del psicópata culto (y de culto) Hannibal Lecter, nacido para el cine gracias a la soberbia interpretación de Anthony Hopkins, dentro de ese prodigio de película que era "El silencio de los corderos" (1991). Luego, si no me equivoco, han venido las todavía buenas "Hannibal" (2001) y "El Dragón Rojo" (2002), y, ahora, la que aquí nos trae, que habla de la niñez y juventud del protagonista hasta convertirse en el monstruo (educado, eso sí) que llegará a ser. Y no está mal, mantiene el interés y no cae en el efectismo fácil, aunque a veces lo vaya a parecer. Dentro de una justa proporción entre influencias del ambiente (la amoralidad de la Segunda Guerra Mundial) y maldad interior que ya le viene de serie (más un acontecimiento final que le decantará definitivamente al lado oscuro), el personaje se hace convincente, la actuación de Gaspard Ulliel es aceptable y sólo chirría la presencia de la en otros tiempos gloriosa Gong Li, en un papel poco definido, así como una trama que en general podría haber dado más jugo.
Cinelandia.